Evita un desastre informático gracias a Corea del Norte
Cuando una reciente inundación se llevó por delante el centro de datos de «Asbestosa» con todos los ordenadores y todas las copias de seguridad, Francisco, uno de sus administradores de sistemas, tuvo una idea.
«Puse el teléfono ante la boca sin marcar ni nada, y dije bien clarito: “hemos perdido todos los datos y estamos dispuestos a pagar un millón por una copia.”»
El director de seguridad estaba todavía increpando a Francisco y preguntándole por qué hacía esas bromas de tan mal gusto cuando le sonó el teléfono con un número de Pyongyang.
«El chaval se llamaba Seon-Gun, muy majo. Al principio me pidió cuatro millones, pero pronto llegamos a un acuerdo. Instalamos nuevos servidores y ellos mismos restauraron los datos. ¡Ni siquiera les tuvimos que dar ninguna contraseña!», dijo Francisco.
